La meteorología espacial estudia las condiciones físicas del entorno espacial influenciadas por la actividad solar y sus efectos en la Tierra, la tecnología y la salud humana. Los fenómenos inducidos por el Sol, como las erupciones solares, las eyecciones de masa coronal y el viento solar de alta velocidad, pueden alterar el campo magnético terrestre y la atmósfera superior, lo que podría afectar las radiocomunicaciones, la navegación por satélite, la observación de la Tierra, la distribución de energía y el transporte.
El INGV lleva a cabo actividades de vigilancia y monitoreo del clima espacial a través de una red de observatorios geomagnéticos e ionosférica que te permiten seguir en tiempo real la evolución de condiciones del espacio circumterrestre. Los datos de observación se procesan en tiempo real y se utilizan para monitorizar las condiciones geoespaciales y apoyar el desarrollo de productos de observación y predicción.
En el campo ionosférico, el INGV monitorea continuamente las condiciones de la capa atmosférica que refleja y modifica la propagación de ondas de radio y señales satelitales. Estas actividades nos permiten evaluar la confiabilidad de las radiocomunicaciones de alta frecuencia (HF) y los sistemas globales de navegación por satélite (GNSS), como GPS, GLONASS y Galileo. El Instituto también realiza mediciones de la centelleo ionosférico en diversas regiones del mundo, incluyendo la zona ártica de Svalbard, Sudamérica y el Mediterráneo, contribuyendo a la comprensión de los fenómenos que pueden degradar la calidad de las señales satelitales.
En el campo del geomagnetismo, el INGV gestiona una red de observatorios geomagnéticos que incluye tres observatorios nacionales ubicados en el norte, centro y sur de Italia, y dos observatorios en la Antártida, dedicados al registro continuo de las variaciones del campo magnético terrestre. Las perturbaciones geomagnéticas asociadas a la actividad solar proporcionan información crucial para evaluar los efectos del clima espacial. Las variaciones rápidas del campo magnético pueden afectar a numerosas infraestructuras tecnológicas, como líneas de transmisión y centrales eléctricas, transporte ferroviario y oleoductos y gasoductos.
Las actividades de vigilancia del clima espacial realizadas por el INGV apoyan la investigación científica y contribuyen a los servicios operativos para diversos sectores estratégicos. Las aplicaciones operativas en el campo del clima espacial incluyen el apoyo a la aviación civil. El INGV participa, en colaboración con ENAC, en el consorcio europeo PECASUS, Designado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) como uno de los centros internacionales responsables de proporcionar información y advertencias sobre los riesgos asociados a la meteorología espacial para la navegación aérea.

